Medicina estética masculina

En los últimos años, se ha producido un aumento exponencial de los tratamientos estéticos por parte del sector masculino.

Según encuestas en hombres, hasta un 40% de los entrevistados estarían interesados en realizar algún tipo de tratamiento cosmético. Entre los que no deseaban realizarse tratamiento, una de las causas era el miedo a tener resultados afeminados.


Existen diferencias entre la anatomía facial masculina femenina, que junto con diferencias hormonales entre ambos conllevan una forma de envejecimiento cutáneo distinta entre ambos sexos.

El esqueleto facial masculino presenta mayor anchura, mayor proyección de malares, órbitas, mandíbula y frente más anchas. Por otro lado, la proporción entre musculatura y grasa facial es mucho mayor en el hombre. La piel es más gruesa y presenta mayor densidad de folículos pilotos y secreción sebácea.

A partir de los 30 años ese produce en el hombre una disminución progresiva de la testosterona junto con la ausencia del factor protector antioxidante que son los estrógenos presentes en las mujeres, la piel masculina es mucho más sensible al estrés oxidativo y los radicales libres, produciéndoselas un envejecimiento progresivo a nivel cutáneo. Todo esto sumado al efecto de radiación solar, y hábitos tóxicos como el tabaco o el alcohol, contribuyendo a la aparición más precoz de manchas, arrugas y aumento de flacidez cutánea.

Los tratamientos más demandados por orden de frecuencia son arrugas faciales, ojeras, papada, alopecia, manchas de daño solar y vello en la espalda.

En resumen, muchos hombres están interesados a someterse a tratamientos cosméticos para minimizar el envejecimiento, pero manteniendo anatomía facial masculina, para lo que es necesario emplear técnicas distintas a las que solemos emplear en mujeres.